Una mirada sobre blockchain

 

Por: Gabriel Iglesias

05/06/2018

El auge de los bitcoin puso sobre la mesa el año pasado un tema subyacente: el de blockchain. Esta tecnología va mucho más allá de las monedas virtuales. Es, nada más ni nada menos, que una nueva disrupción que cambiará para siempre el mundo de los negocios: sin ir más lejos, según el World Economic Forum, el 10 por ciento del PBI mundial estará almacenado en blockchain para 2027.

¿Qué es blockchain? Una tecnología que permite construir registros digitales inviolables para transacciones de las que participan múltiples partes. Así, su primer beneficio sería la transparencia de las operaciones electrónicas. Apenas alguno de los participantes realiza un cambio, esa información se transmite en tiempo real a todas las otras partes. Las posibilidades de hacer fraude disminuyen a cero: cualquier intento por adulterar, falsear o eliminar algún dato será comunicado de inmediato a los otros involucrados.  Otro beneficio es que elimina las intermediaciones. Los organismos de verificación (como supieron ser los bancos, las entidades públicas o las escribanías) dejan de ser necesarios: los controles están en manos de los propios usuarios. Y son, tecnología mediante, infalibles.

Por lo tanto, toda vez que garantiza que los registros (cada uno de los cuales se denomina “bloque”, lo que da origen al nombre en español de la tecnología, que se traduciría como “cadena de bloques”) correspondientes a una transacción son inviolables, blockchain se convierte en un método más eficaz, seguro y hasta económico (por la mencionada eliminación de intermediarios) que todos los conocidos hasta el momento.

¿Para qué tipo de operaciones puede servir blockchain? Para cualquier proceso corporativo: desde la elaboración de una manufactura cualquiera (es ideal para controlar el origen de las partes y para optimizar todos los movimientos dentro de la cadena de valor) hasta la producción de piedras preciosas (realiza una trazabilidad perfecta de cada pieza y audita cada paso con lupa), pasando por el control de los impuestos (¡Un mundo en el que cada persona pueda chequear de manera directa a dónde fue a parar su dinero dentro de la inmensa estructura burocrática del Estado!).
Sus posibilidades de implementación son infinitas y abarcan industrias tan disímiles como la agricultura y las finanzas, el retail y la energía, la salud y el sector público. Así se rompe uno de los principales mitos alrededor de esta tecnología: un poco por ser tan novedosa, un poco por desconocimiento, existe la sensación de que su alcance está limitado al segmento financiero.

Blockchain marca el final de la era de la información tal como la conocimos hasta ahora y establece una nueva era: la de la confianza. 

 

 

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